Glaucoma: Protegiendo tu ventana al mundo

Imagina que tu visión es una fotografía que, poco a poco, empieza a perder sus bordes, volviéndose negra en la periferia hasta que solo queda un pequeño agujero en el centro. Así es como el glaucoma roba la vista. Se produce generalmente por un aumento de la presión del líquido dentro del ojo, lo que termina por «asfixiar» al nervio óptico, que es el cable que lleva las imágenes al cerebro. Lo más aterrador es que este proceso es indoloro y el cerebro es experto en compensar la falta de visión, por lo que el paciente no nota nada hasta que ha perdido más del 40% de sus fibras nerviosas.

La ceguera por glaucoma es irreversible, pero es casi 100% prevenible si se detecta a tiempo. No basta con hacerse un examen de medida para lentes; necesitas una evaluación de fondo de ojo y toma de presión ocular. Si tienes antecedentes familiares, diabetes o eres mayor de 40 años, esta cita debe estar en tu calendario cada año. Los tratamientos actuales son tan sencillos como una gota diaria que mantiene la presión bajo control, permitiéndote conservar tu autonomía y seguir disfrutando de los colores, los rostros de tus seres queridos y los paisajes del mundo. Tus ojos son irremplazables, dales la atención que merecen.